martes, 22 de diciembre de 2015

Antes de...

ANTES DE
                                                                                  -Hola, me llamo Adrián, ¿ Y vos?    -Soy Silvia.                                              Sus ojos brillaron como pocas veces en esos días. Ella esbelta, tez de armiño, movimientos de gacela, sonrisa angelical, cabellera azabache, vestida con linos de un color que no distinguía; una diosa del Olimpo en comunión con los mortales, los simples mortales.       -¿ Y qué hacés por aquí?                 - Estoy aquietando mi alma            -¡Uy! ¿ Te pasó algo, te hicieron algo?                                                  -Me hicieron muchas cosas y nada a la vez, sólo que este silencio me reconforta, me hace olvidar lo falso que puede ser el hombre y lo cruel que pueden ser sus acciones.     Él quedó atónito por la respuesta, sólo atinó a dar un suspiro elevado tras una bocanada de oxígeno.                                        -¡Uf!, no sé qué decirte, las palabras se me esconden y tenés razón: esta quietud del estanque reconforta, parecería que las ideas se encauzaran y se ordenara todo, ¿verdad?.                                           -Sí es por eso que vengo aquí, a buscar.                                                 -También yo; es el único sitio que produce está sensación de paz, hasta recupero las energías de mi cansado cuerpo                                 -¿Por qué cansado? Si sos joven     -¿No me viste bien acaso? ¡Tengo noventa y tres, y recién cumplidos !                                                          -¡Opa! Creo que te hizo mal la droga o el whisky. Jajajaj...                  Sorprendido, la mira, luego ve sus manos lozanas y saludables, se tocó el rostro y no encontró arrugas ¡ Y tenía pelo!. Bajó sin freno hasta la orilla del estanque y el reflejo de la luna en el agua, en esa noche, hizo de espejo en cual se veía con por lo menos setenta años menos. Lanzó una carcajada y un alarido. Silvia, desde arriba, lo acompañó con una sonrisa y le gritó. -¿Viste? ¡ Estás borracho!       -Sí, sí, sí, estoy vivoooo!!!.                  Ella dejó de reír, frunció el ceño y quedó callada. Murmuró para sí ¿Qué es la vida, qué es la muerte, sin son rostros adversos de una misma moneda? Luego gritó -¡Te espero mañana para dar un paseo! ¿ Te parece?. Agitado, mientras estaba apunto de llegar junto a ella, con los ojos pegados a sus pasos respondió -¡ Ok, ok sí! ¿ A qué ahora?.                                                                                               Pero ella ya no estaba. Raudo subió los últimos metros, dando giros de trescientos sesenta grados, con la vista la buscó. Y no. Nada.                                                     Segundo después, sintió el sacudón, de fondo una voz lo llamaba -¡Adrián , Adrián despierte! ¡ Es hora de su pastilla!      Despertó. En sus ojos se apretujaban lágrimas clandestinas.  -El geriátrico-, la impunidad de siempre: ¡ Carmen!, ¿ Podría usted bañarme bien? Tengo una cita mañana y quiero estar pituco. Por cierto ¿ Me podría responder a lo siguiente?.                                         -Sí, como quiera, con todo placer Adrián, lo voy a dejar impecable. El agua ya está en su punto. ¿ Cuál es la pregunta?.                                        No Hubo eco, todo permaneció en silencio. Carmen, desesperada, lo sacudió y lo sacudió.                        Ya había llegado mañana.

© Santiago Morinigo.

sábado, 14 de febrero de 2015

POEMA A TU OÍDO IZQUIERDO

SSSSIISSSSEEOOO
de la palabra
sin vertebras

El tono justo
La melodía exacta

El aleteo
de ese amor
sin comisuras

El fulgor sereno
de la voz
hecho polvo cósmico

Y
tú
toda luz
entre girasoles y abedules
son venido
de cielos próximos
sueño de ignotas esperanzas

Así
así
te canto
con leve siseo
susurrando apenas
a tu oído
             en verso
a tu alma
             en espíritu.

© Santiago Morinigo.

sábado, 17 de enero de 2015

MANDRÁGORA

En su solfeo
lo cacofónico da la nota

Exhumados
recuerdos dieron por tierra
el génesis del universo

Ángeles embalsamados
vociferaban en un DO
                                     lúgubre

Cadenciosa
la lumbre ardía

sin arder

Estrellas
negras eran almas
blancas
en esa lágrima amarga
de la muerta rosa

Sopor
eterno
espíritus mundanos

En éste aquelarre
la utopía es un mito
y el mito es real
como su ósculo
de apasionada mortalidad.



martes, 6 de enero de 2015

LA TRISTEZA TIENE UN COLOR

Marrón
         gris
negro
                 violeta
¡ Pero es un color que violenta!
Indescifrable pero tiene un color
acorde a un día exacto
de invierno y otoño
reproducible tanto en primavera
                                               como en verano.

No quiero decir
el trauma que hace la tristeza
o sus secuelas
o su dolor.

Sólo quiero confirmar
que un color determinado
es de la tristeza
y cuando tiñe
                        el alma
el mundo se decolora.

sábado, 3 de enero de 2015

PERFUME

Abriéndose
palpando un trozo de mundo
derruido
        redimido

Ala sin plumas
con vuelo audaz
luna aúlla
con un sonido
de cuerdas en MI menor

Un roto instrumento
en una foto de sol
creyéndose diminutos lirios
o pepitas de luz
con tanto perfume

 ¿No sé?
la rosa suda
                  o llora
pero unas gotas extrañas
    transparentes
con tinte bermejo
se escurre en algo
que tal vez
  se
     cierra.

lunes, 21 de julio de 2014

SIMULANDO INDIFERENCIA

En breves pestañéos
sucumbes un mundo
hay un alegato imnótico
en cada gesto tuyo
en cada decir
sin palabras
en cada suspiro
que hiera al viento

surges sin mares ni tierra
eres de esa materia etérea
que es tu ser mismo

es esto una existencia catártica
en algo que va más allá
de toda venida próxima

simulando indiferencia
se sigue esta vida
venerenciando un ser
mas acá de nuestros ojos.

lunes, 21 de abril de 2014

en espera

signos y más signos
se alzan las manos hacia el cielo
y un crepúsculo amargo
escupe su infierno
 en estas latitudes duelen los pasos
como laceraciones que cristo a recibido

en espera

en espera de que tras el horizonte
este la sonrisa de un génesis nuevo
y que la luz nos bañe
en toda esta oscuridad latente e imperante.